ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
















El “desplome” del oro, una advertencia
para el peso

15/10/16. La semana anterior ha sido mala para el precio del oro. De
hecho, la caída del martes fue la peor para un solo día en casi tres
años. El miércoles y jueves la baja volvió a pronunciarse hasta rebotar
en los 1,250 dólares (USD) la onza (oz.), un nivel de soporte
relativamente fuerte. Si se rompe, es de esperar una nueva baja hacia
los 1,200 USD.

Abundan las explicaciones sobre qué tiene tan presionado al oro,
tomando en cuenta que hace una semana cerró septiembre en 1,315
USD/oz.

Por supuesto, no es uno sino de varios factores los que se han
conjuntado. Por ejemplo, no hay duda de que ventas masivas como
estas sólo pudieron ser orquestadas por grandes jugadores, tan grandes
quizá como la propia Reserva Federal (Fed) a través de importantes e
influyentes bullion banks (bancos de lingotes) como JP Morgan Chase,
HSBC o Scotiabank.

Citamos a estos miembros del americano Commodity Exchange (Comex)
porque los desplomes llegaron todos, justo en el horario en que se
mantuvo abierto el mercado en Nueva York y en una semana feriada en
China, el mayor consumidor mundial de oro. Pudo ser intencional. Fuera
de ese horario los movimientos fueron bastante estables. Lo único que
tienen que hacer los manipuladores es tirar el precio lo suficiente para
activar ventas automáticas que limitan las pérdidas, y así el desplome se
magnifica.

Hace mucho que la manipulación del precio del oro dejó de ser una
“teoría conspirativa”, pues ya hasta se han aplicado antes multas y
sanciones a traders e instituciones como Barclays y el mismísimo
Deutsche Bank. Este último admitió en abril pasado su culpabilidad al
llegar a un arreglo de pago de indemnizaciones a operadores que lo
demandaron -junto a otros bancos-, por manejar a su conveniencia los
precios referenciales de los metales preciosos en Londres.

Hay, primero que nada, un interés político del establishment por impedir
que el precio del oro -el dinero real frente al que miden su valor todas
las divisas-, se dispare, por lo que la manipulación no es algo que se
vaya a ir pronto.

La forma adecuada de verlo es que, cuando sube el rey de los metales,
es el valor de esas divisas el que está bajando y viceversa. Justo por
ello para los grandes poderes detrás del billete verde es vital que el oro
no se dispare. Llegará el día en que esto suceda a pesar de todo (lo
forzará el mercado) y no habrá manipulación que alcance, pues el
sistema de dinero fíat estará en crisis.

Mientras tanto, la realidad es que los índices del dólar durante la
primera semana de octubre se han fortalecido ante la renovada
especulación de que la Fed, podría elevar pronto su rango objetivo de
tasa de interés. Por cierto, este aspecto no debe perderse de vista
porque también afectará el desempeño del peso, que hace unos días
tocó nuevos mínimos históricos frente al oro.

Ahora bien, noviembre se ve muy cercano y es poco probable que el
Comité de Mercado Abierto de ese banco central actúe unos días antes
de las elecciones.



Factor electoral de Estados Unidos

La baja del oro también debemos asociarla a una menor necesidad de
refugio seguro percibida por los inversores, ante la mejor posición de
Hillary Clinton (la candidata del establishment) en las encuestas.

Como quiera, puede apostar a que, si llegara a ganar Trump, un alza de
tipos estaría garantizada en diciembre. De cualquier modo, una victoria
de Clinton también tiene altas probabilidades de una subida de tasas.
En los medios especializados predominantes se puede leer un reforzado
optimismo que parece estar preparando el terreno para ese movimiento
en diciembre.

Fue muy evidente el caso del reporte de empleo de septiembre
publicado el pasado viernes, que aunque fue menor a lo esperado y el
desempleo estadounidense aumentó, fue comentado como una “buena
noticia” y se interpretó como “suficiente” para un alza de tasas.

A nuestro parecer, en cambio, la economía estadounidense tiene signos
de debilidad suficientes como para que la Fed sí suba ya los tipos, pero
sólo para cargar “municiones” y tener mayor espacio para volverlas a
deprimir cuando la próxima recesión se presente. No es cuestión de si
llegará o no, sólo de cuándo. En un escenario de crisis, el dólar podría
fortalecerse aún más por ser el “refugio” más conocido por la gente.

Como vemos, en cualquier caso, las presiones bajistas en el precio del
oro continuarán por varios frentes, que antes que debilitar, harán fuerte
al dólar. Esta es una advertencia externa adicional para el peso
mexicano, además de sus debilidades internas.

A dichas presiones bajistas súmele que en el mercado de futuros el oro
sigue en contango (el precio del contrato activo de diciembre es superior
al precio de contado o spot) lo que significa que en términos de oferta y
demanda física del metal, hay abundancia.

En esto basamos nuestra opinión de que, aunque fuerte, esta caída no
califica como un desplome real (todavía), pues en el pasado, auténticos
descalabros han llevado al oro a backwardation (cuando el precio del
contrato activo de futuros es inferior al spot), señal inequívoca de un
nivel de demanda física tal, que se presenta una atípica escasez de
metal precioso físico. No hemos llegado ahí.

Lo que esto nos indica, es que allá fuera hay aún demasiadas “manos
débiles”, que ante mayores caídas en la cotización saldrán en pánico a
ofrecer su oro físico. Gran error.

Los inversores en valor se los vamos a agradecer, pues entre más cerca
estemos de 1 mil dólares la onza, más grande será la oportunidad de
compra.

En suma, se equivocan los que hablan de que el oro “pierde brillo”
cuando cae. Como cualquier inversión, lo inteligente es adquirirlo barato,
pues sus fundamentos para un alza contundente de mediano y largo
plazos -sobre todo en pesos-, son más fuertes que nunca.
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