ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.








Pensiones que se van haciendo menos

13/3/18. Simon Black reporta este inquietante evento. La Corte de
Apelaciones gringa para el primer circuito nos acaba de dar una
probadita del futuro que nos espera, cuando dictó su sentencia en
un oscuro caso relativo a las obligaciones que los gobiernos
tienen en cuanto a las pensiones a sus exempleados.

El resumen es que desde mediados de los años 1990s, los
agentes de Policía y los bomberos del pueblo de Cranston, Rhode
Island, tienen derecho a una pensión del estado tras su retiro.
Pero resulta que, como ya va siendo costumbre en todos los
estados y países, no hay dinero suficiente para cumplir esos
compromisos. De manera que la legislatura del estado arguyó que
sufría un “boquete fiscal” y votó por reducir los montos de
pensión a los empleados públicos. Dichos recortes serían
retroactivos, es decir, aplicables no sólo a los nuevos jubilados,
sino a todos los existentes.

Para colmo, los recortes fueron aplicados por parejo a todos los
jubilados, no sólo a policías y bomberos. El resultado es que un
montón de personas que trabajaron toda su vida para el estado y
ahora contaban con un determinado ingreso (magro, pero seguro)
para pasar sus días finales, ven estrechado ese flujo. Esta
tragedia no es nueva ni será la excepción sino la regla:
prácticamente todos los fondos de pensiones, privados o
gubernamentales, casi en todo el mundo, están agotados o en
vías de estarlo sin remedio.

Patadas de ahogado

Obviamente, algunos empleados públicos se vistieron de
Quijotes y cargaron lanza en ristre contra los imbatibles molinos
de viento del ogro filantrópico: demandaron judicialmente y el
pleito llegó al nivel federal. Pero si algo nos han enseñado los
siglos recientes, es que la burocracia nunca pierde… y cuando
pierde, arrebata. O como dijo el Evribodi: hay cosas que parecen
imposibles y sin embargo no pueden ser.

El sindicato alegó que el estado estaba obligado
contractualmente. Y sí, pero no. Por algo se define el poder como
“el que puede”. Por eso la Corte federal falló a favor del Estado y
en contra del sindicato: el gobierno no tiene la obligación de
cumplir sus promesas. El caso es tan local que seguramente no
llegará a las primeras páginas de los diarios nacionales, pero
sentará un crucial precedente.

Lo grave es que el Seguro Social gringo está en PEORES
condiciones que el sistema de pensiones del estado de Rhode
Island (y que los sistemas de pensiones en todo el mundo,
incluyendo los de México). En las propias palabras del Board of
Trustees for Social Security (que incluye tres secretarios: del
Tesoro, del Trabajo y de Salud), el fondo del Seguro Social “se
agotará y será incapaz de pagar sus compromisos oportuna y
cabalmente en 2034”. De fuente irreprochable: en 16 años (un
parpadeo en escala histórica) la Seguridad Social de EUA se
quedará sin dinero y decenas de millones de gringos viejos serán
brutalmente impactados).

¡Todos somos Cranston!

Uno creería que esta tremenda decisión jurídica atronaría desde
los noticieros en los horarios triple A de la tele, pues
afecta como precedente a prácticamente la totalidad de los
ciudadanos actualmente empleados o ya retirados. Pero no, nadie
la toma en cuenta. Unos, porque creen que no se trata de un
problema mayor ni inminente, o que el gobierno encontrará
alguna solución mágica pertinente y oportuna. Y en efecto, el
Poder Judicial ya encontró la solución, pero no es la que los
buenas almas esperan. La “solución” oficial al problema de las
pensiones desfondadas es recortar beneficios. Ya hay un
precedente para ello.

No hace falta ser un "brillante matematico" para anticipar lo que
pasará. Los gobiernos recortarán beneficios cuanto haga falta y
desde cuando les convenga. A su absoluta discreción. Lo único
que tendrán que decir es “no hay dinero”. Y ya. Importan sorbete
todos los antecedentes, las promesas hechas, los derechos
adquiridos, los argumentos, las consideraciones legales, morales,
sociales, políticas. El precepto jurídico es claro: nadie está
obligado a lo imposible.

El reloj avanza. Dieciséis años pueden parecer muchos, pero en
términos de retiro son un pestañeo. Planear, preparar y financiar
una prolongada vejez sin demasiadas apreturas, no es nada fácil.
Y como los desilusionados de Cranston, no, no, no, NO vas a
contar con el apoyo gubernamental que te prometieron, tal como
te lo prometieron. Si tienes suerte, algo recibirás, pero mucho
muy disminuido o en cantidades nominales o en poder adquisitivo

Recortar y/o inflación

Lo segundo es lo más probable porque es el truco al que
históricamente recurren para enmascarar sus quiebras: sacar
“dinero” de la nada. Así hizo De la Madrid para tapar los
estropicios populistas de la Docena Trágica (1970-1982 Echeverría-
López portillo), causando así un terremoto macroeconómico (los
celebérrimos “programas de choque”; lo primero es mantener el
servicio de la deuda): devaluación de 3,100% en el sexenio, la
inflación creció 4,030%, el poder adquisitivo decreció 70%, el PIB
per cápita se encogió 10%, pagó $28 mmdd en deuda externa y,
sin embargo, ésta aumentó de $9,400 millones de dólares en 1983
a $185,000 millones de dólares.

En este escenario, los gobiernos les pagarán a los pensionados
los montos mensuales prometidos, o algo cercano a ellos, pero en
moneda muuuuuuuy devaluada. Muy cumplidos en la letra, pero
fallidos en el espíritu. Y a ver quién le alega al árbitro. Esos miles
o millones (de dólares, pesos, yenes, euros, yenes… o petros)
serán exactamente los prometidos (o aproximados a ellos), pero
patéticos cuando vayas por tu mandado semanal. En el clásico
ejemplo extremo, necesitará correr con una carretilla llena de
billetes para poder comprar unos cuantos panes.

Moraleja: Papá Gobierno no te va a pavimentar tu tercera edad.
Tendrás que valerte solo. Más vale qu te prepares.
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