ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
La fiebre de la comida con oro:
¿delicatessen o excentricidad?














Lo último es un sándwich de queso y oro que se suma
a los nuevos platos aparecidos en Nueva York


27/5/18. Hay quienes lo consideran una horterada, otros una
excentricidad obscena, pero parece que se suceden las nuevos
platos hechos con oro. Ahora es el restaurante neoyorkino
Serendipity 3 el que ofrece el sándwich más caro del mundo, a
180 euros la unidad. Es el Quintessential Grilled Cheese, que ya
ha entrado en el Libro Guiness de los Records.

Además de queso, lleva mantequilla de trufa, pan llegado desde
Francia rociado con champán Don Perignon y láminas de oro de
23 quilates, que le dan un toque crujiente. El queso, por si todo
eso fuera poco, es un caciocavallo podolico italiano, un exclusivo
producto elaborado con la leche de sólo 25.000 vacas en todo el
mundo.

Recientemente hemos sabido también de unas alitas de pollo
elaboradas con polvo de oro de 24 quilates. Las elaboran en el
restaurante The Ainsworth, en la ciudad de los rascacielos, y se
pueden degustar por entre 45 y 90 dólares.

Hace menos de un año conocimos la hamburguesa más cara del
mundo por aquel entonces, a más de 2.300 dólares la unidad,
creada por el cocinero holandés Diego Buik. Además de oro,
llevaba carne de wagyu y filete negro de ternera angus, langosta
de río, caviar, foie gras y trufa blanca, entre otros ingredientes.

No hemos podido comprobar si esta barroca mezcla es una
fanfarronada más o una apuesta real por hacer un plato con
calidad gastronómica, aunque el propio chef aseguró que no era la
hamburguesa más rica que había probado.
















Bocadillos, hamburguesas, alitas de pollo… Pero el pionero en
llevar el oro a la pizza es un especialista en este plato que
tenemos cerca de casa, en Puigcerdà, en la Cerdaña. Fabián
Martín creó hace más de 10 años la pizza de oro con la que ganó el
concurso internacional World Gourmet Pizza, y que todavía ofrece
en su restaurante, a 50 euros. “Decidí usar oro porque da
vistosidad y exclusividad. Y al no tener sabor, sino un simple
toque metálico, no quita protagonismo a los ingredientes
importantes de la pizza”, explica a Comer. “Los clientes la siguen
pidiendo mucho”.

En la alta gastronomía también ha habido algunos ejemplos del
uso de oro en algunas recetas. Una de ellas es el Limón de oro de
Quique Dacosta (tres estrellas Michelin), con diferentes tipos de
cítricos, sal Maldon aromatizada con limón y oro en polvo entre la
lista de sus ingredientes. El pastelero francés Pierre Hermé
también ha creado postres con toques de polvo de oro.

El metal dorado por excelencia ha hecho su acto de presencia en
la cocina dulce menos sofisticada también. El dónut de oro, a 91
euros la unidad, es obra del chef filipino Bjorn DelaCruz, del
restaurante Manila Social Club, en Brooklyn. Se dio a conocer en
The New York Times a finales de 2015 y ha sido una sensación en
las redes sociales. Adam Platt, gurú culinario de New York
Magazine, aseguró que este dónut era “sorprendentemente
delicioso”, aunque no pagaría lo que cuesta.

Si el dónut de oro no nos convence como postre, siempre
podemos encargar un cupcake Golden Phoenix, la magdalena
más cara del mundo en el momento que fue creada, elaborada
con chocolate italiano, hojas de oro, fresas y polvo de oro. Los
autores de tal postre son los pasteleros del Bloombsbury de
Dubai.

Más opciones: el Frrrozen Haute Chocolate Sundae, con el récord
Guiness al postre más caro del mundo. Su precio por unidad,
atención, llega a los 25.000 dólares. Disponible también en
Serendipity 3 de Nueva York, está hecho con una mezcla de más
de 28 de los cacaos, decorado con 5 gramos de oro comestible de
23 quilate y se sirve en un cáliz recubierto con oro comestible.

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