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El oro esta en su punto mas alto de los ultimos años y es un
indicador de que la temida recesión global esta cerca

Guerra comercial, caída en los mercados y en definitiva miedo a una recesión.

Esta es la principal razón que ha llevado a inversores de todo el mundo a dejar de apostar
por las compañías que cotizan en las bolsas y a poner su dinero en el oro.

Lo hacen porque los datos económicos sugieren que las empresas no van a generar los
beneficios esperados y por el temor a un cambio de ciclo.

Por eso prefieren limitar sus riesgos y su exposición a las bolsas acudiendo a activos que
consideran más seguros como el dólar, el franco suizo y el yen, o también la deuda emitida
por países como Alemania o Estados Unidos, además del oro.

Otros factores como las tensiones geopolíticas o el escaso valor del mercado de bonos no
han hecho más que apuntalar esta incertidumbre.

Con esto en mente, el precio de la onza de oro superó por primera vez en más de seis años
los US$1.500, el nivel máximo marcado en marzo de 2013.

Solo en los tres últimos meses y medio ha repuntado desde los US$1.270 a los US$1.516
en los que cotizó en la sesión de este jueves.

Esto supone una subida de casi el 20%.

"El mercado se está preparando para un cambio de ciclo y eso ha hecho que el oro se
dispare", afirma Javier Molina, portavoz de la plataforma eToro.

Como sucede en todas las crisis, el metal precioso sigue siendo una de las pistas a la que
mirar cuando las cosas se ponen feas.

Y parece que lo están.

¿De qué tienen miedo los mercados?
En primer lugar a la desaceleración del crecimiento. A escala mundial la economía podría
haber entrado ya en una fase de recesión.

La primera señal ha llegado de la mano de un indicador clave: la curva de rentabilidad.

Por primera vez desde 2007, un año antes de gran crisis financiera mundial, se ha dado la
vuelta.

Eso significa que a los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido les sale más barato
emitir deuda a 10 años que a dos (pese a que el riesgo es mayor cuanto más tiempo le
dejas dinero a alguien).

Este fenómeno es inusual y suele anunciar una recesión o, al menos, una desaceleración
significativa en el crecimiento económico a escala global.

"Sin duda, durante este trimestre, el colapso de la rentabilidad de los bonos ha sido el
principal impulsor del repunte del oro", le dice a BBC Mundo Ole Hansen, jefe de estrategia
en materias primas del danés Saxo Bank.

Alemania y China
A esto se suma que Alemania presentó esta semana sus datos de PIB del segundo
trimestre.

Su economía se contrajo un 0,1% arrastrada por la caída de las exportaciones y la
producción industrial, sus dos grandes pilares, en medio de la guerra comercial entre
China y EE.UU., y el caótico Brexit.

Por su parte, China publicó sus datos de ventas minoristas y de producción industrial
evidenciando, dicen los analistas, la debilidad de su demanda doméstica y un menor
consumo.

Para Mark Haefele, responsable de inversiones del banco suizo UBS, estos dos datos "dan
continuidad a una tendencia de crecimiento global débil que ya dura varios meses".

Las expectativas de que la economía mundial siga siendo tenue van a provocar que los
tipos de interés sean bajos, que es la manera que tienen los bancos centrales de estimular
el crecimiento.

Pero esta vez, no está claro que los bancos centrales cuenten en su arsenal con políticas
eficaces para llevar a cabo esta tarea y eso crea más incertidumbre.

"De cara al futuro, todas las miradas estarán puestas en la Fed. Cualquier recorte adicional
de tipos en una coyuntura de incertidumbre geopolítica podría apuntalar aún más el precio
del oro", explican los expertos de M&G Investments.

Segundo factor
En segundo lugar, los mercados tienen miedo a la escalada de la guerra comercial entre
Estados Unidos y China.

Muchos analistas creen que la guerra comercial no va a relajarse, va a aumentar de
intensidad.

"La disputa comercial se intensificará en las próximas semanas, ya que ninguna de las
partes tiene interés en dar marcha atrás, lo que debería alimentar la inquietud actual del
mercado y respaldar los activos de refugio seguro como el oro", explica Norbert Rücker,
jefe de Economía de Julius Baer.

De hecho, lo que hasta ahora ha sido una guerra de aranceles, escaló a una guerra de
divisas, cuando China decidió devaluar el yuan para hacer más competitivas sus
exportaciones.

Una guerra de divisas afecta a otros países a escala global, no solo a los dos que se
enfrentan por los flujos comerciales.

"No creemos que las autoridades chinas vaya a dejar caer aún más su divisa, pero
tampoco vemos una rápida resolución" de la guerra comercial, apunta el equipo de análisis
global de Bank of America Merrill Lynch.

Tercer factor
La demanda del oro ha estado fuerte.

Los bancos centrales compraron el metal preciosopor una cifra récord de US$15.700
millones solo en el primer semestre de 2019.

Es decir, en total, incorporaron a sus reservas 145,5 toneladas de oro en ese periodo, una
subida del 68% en comparación con el primer trimestre de 2018.

Estas cifras representan el inicio más fuerte de año desde 2013.

También Reino Unido y Argentina
Pero los sucesos en Reino Unido, paralizado políticamente con el Brexit, y Argentina, cuyo
mercado se desplomó tras las primarias presidenciales tampoco han sentado bien a los
mercado.

"Algunos mercados emergentes como Argentina están entrando en crisis. Históricamenteb
cuando eventos similares han tenido lugar en la economía argentina, se ha producido un
efecto contagio a otros países emergentes", dice Nitesh Shah, director de análisis en
WisdomTree.